¿Qué son los cigarrillos electrónicos?

Mientras se mantienen las controversias sobre su efectividad, el cigarrillo electrónico gana cada vez más adeptos que le atribuyen distintas virtudes, como ser un método válido para minimizar los riesgos y hasta abandonar el hábito de fumar.   Más allá de esto, el cigarrillo electrónico, fino y elegante, en sus distintas versiones, colores, materiales y aromas, otorga al poseedor un toque de glamur y distinción.  ¿Aliado o enemigo? ¡Sigue leyendo!

El e-cig, un sistema electrónico

Conocido también como e-cig, el cigarrillo electrónico se encuentra dentro de los llamados “Sistemas Electrónicos de Administración de Nicotina (SEAN); incluye estos dispositivos y otros como las pipas electrónicas,    destinados a hacer llegar nicotina y otras sustancias contenidas en el tabaco, directamente al sistema respiratorio.  Se trata de un tubo de acero con un aspecto parecido al de un cigarrillo común, provisto de una boquilla en la que se encuentra el cartucho con nicotina líquida combinada con propilenglicol o glicerina vegetal y otras sustancias saborizantes y aromatizantes.   El sistema se activa al succionar de la boquilla: un nebulizador inyecta el líquido del cartucho en el aire que fluye y ilumina el extremo mediante un  led para simular el cigarrillo encendido.  Este principio básico de funcionamiento hace que la nicotina, llamada también “jugo de nicotina” o “e-juice”, y los otros productos químicos se conviertan en un vapor que es inhalado y expulsado por el usuario.  ¡Es decir que en vez de humo, el usuario exhala una nubecilla de vapor! Por esta razón, “fumar” un cigarrillo electrónico se denomina “vapear” (del inglés “vaping”).

¿Por qué se utilizan cigarrillos electrónicos?

El cigarrillo electrónico fue desarrollado en China en el año 2004 para que las personas con el hábito de fumar pudieran encontrar una alternativa, ya que la prohibición de fumar se está generalizando cada vez más alcanzando no sólo los espacios públicos sino incluso hasta algunos privados y en general en todos los espacios cerrados.  Además, los organismos de salud del mundo entero llevan adelante fuertes campañas para combatir el tabaquismo; de hecho, el tabaquismo es considerado una verdadera epidemia que, según datos de la Organización Mundial de la Salud, “mata cada año a casi 6 millones de personas, de las cuales más de 600.000 son no fumadores que mueren por respirar humo ajeno (1)”.  Los fabricantes publicitan el cigarrillo electrónico como una alternativa para quienes desean continuar fumando sin       exponerse o exponer a otros a los riesgos del cigarrillo (como las más de 2.000 sustancias cancerígenas contenidas en el tabaco, los tóxicos contenidos en el papel y la combustión de las sustancias del filtro, o las molestias del humo) y también como un apoyo o terapia de reemplazo a los tratamientos para dejar de fumar.

El e-cig: ¿medicamento o producto del tabaco?

La utilización del cigarrillo electrónico como terapia para dejar de fumar es bastante controvertida.  De hecho, el uso del cigarrillo electrónico encuentra regulaciones, restricciones y hasta prohibiciones en muchos países, como Australia, Brasil, Canadá, China precisamente donde se inventó, que considera a la nicotina como un veneno y exige pruebas de seguridad y eficacia; y otros como Dinamarca, Holanda, Noruega, Suiza, Turquía, Uruguay y Argentina.  En la mayoría de los casos se prohíben la publicidad, importación y venta de los cigarrillos electrónicos aunque no se penaliza su uso y en otros, como por ejemplo Inglaterra, no está permitido su uso en aquéllos lugares en los que está vigente la prohibición de fumar.  Es que por sus propias características, es difícil definir al cigarrillo electrónico, que navega entre los productos medicinales  y  los productos del tabaco.   Continuamente se realizan muchos estudios a cargo de prestigiosos organismos de salud como la FDA de los Estados Unidos, el departamento de Salud de Canadá.  En realidad son varios los puntos interrogantes y te los dejamos para que intercambies opiniones con tus amigos y colegas:

  • ¿Debe el e-cig ser considerado un fármaco/dispositivo o un producto del tabaco? (la legislación no es uniforme, por ejemplo Austria los considera recursos médicos, en España no hay legislación);

  • ¿Su uso reduce el daño a los fumadores activos y pasivos?

  • ¿Es efectivo como apoyo a las terapias para dejar de fumar?

  • ¿Existen riesgos en la composición de la solución de nicotina, ya que contiene glicol de propileno (2) o dietilenglicol, sustancias líquidas sintéticas potencialmente peligrosas?

Vapeos y vapeadores

Más allá de la discusión, lo real es que el cigarrillo electrónico encuentra cada vez más entusiastas seguidores.  Según la Dirección General de Sanidad y Protección de los Consumidores de la Comisión Europea (3), “el consumo de cigarrillos electrónicos ha crecido notablemente en los últimos años: un 7% de los ciudadanos de la Unión Europea declaran haber probado al menos una vez los cigarrillos electrónicos y se prevé que en el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte el número de consumidores de cigarrillos electrónicos habrá aumentado desde una pequeña cifra en 2006 hasta más de un millón en 2013”.

Por otra parte para la industria tabacalera “…el cigarrillo electrónico y los sistemas no electrónicos de nicotina aerosolizada liderarán el mercado de la administración de nicotina a largo plazo. Para 2050… el valor del mercado de nuevos dispositivos de administración de nicotina (incluidos los cigarrillos electrónicos) igualará al del mercado de todos los otros productos de tabaco” (4).  De hecho, ya se están registrando alianzas entre compañías tabacaleras y fabricantes de cigarrillos electrónicos.

En realidad, en la actualidad existe una gama tan amplia de modelos y accesorios para todos los gustos y presupuestos, que podríamos hablar de una nueva experiencia: el vapeo, que va mucho más allá que una simple imitación del acto de fumar que ofrecían los primeros cigarrillos electrónicos o la posibilidad, aún no demostrada acabadamente, de convertirse en un apoyo para las terapias destinadas a combatir el tabaquismo y el hábito de fumar.  Los vapeadores han encontrado en Internet una verdadera aliada, que les permite formar comunidades, buscar e intercambiar información y experiencias y también adquirir productos, más allá de las restricciones legales.

Referencias:
1 http://www.who.int/campaigns/no-tobacco-day/2013/es/index.html
2 http://www.atsdr.cdc.gov/es/phs/es_phs189.html
3 http://ec.europa.eu/health/eurobarometers/index_en.htm
4 http://ww.euromonitor.com/the-future-of-tobacco/report